sábado, 20 de junio de 2009

La segunda oportunidad.

Cuando la vi, deslumbraba, no es que no fuera hermosa, es que en ese momento preciso, la luz reflejaba su vestido color hueso, nuevo, de seda y diseñado especialmente para ella. Traía flores en el pelo. Se veia mas alta de lo normal, no por los tacones, sino por el orgullo que la hacia caminar erguida. Cuando entró al lugar y volteó a verme, una sonrisa cómplice nos unió de repente. Yo sabía que este día iba a llegar. Ella tan obstinada, tan ferréa en sus decisiones me dijo claramente despúes de su divorcio: "Never again". Por alguna razón, no le creí. A ella que le creo todo lo que me dice, porque siempre tiene argumentos para convencerme, no le crei. Caminó despacio cruzando el hermoso jardín-salón. Me abrazó a mi antes que a nadie. "Es lo que siempre había querido" me dijo. "Espero que de verdad lo sea, porque te mereces todo lo que tienes ahora y más" le contesté. Veo al novio de lejos, con una imágen que jamás olvidaré. La veía. Lloraba. En las segundas bodas tambien lloras?. Cuando el juez estuvo conforme con el quorum, entonces si, empezó a hablar, los nombres, las edades (que necedad de recalcar la edad), la salud, bla bla. Entonces, preguntan si alguien sabe de algún impedimento para no realizar el matrimonio. Estuve tentadisima a pararme y decir: " Saben que? esta mujer me dijo que le recordara que no lo iba a volver a hacer, que el amor de verdad no existe, que...que...que..." Se me pasó el momento. Regreso a la Tierra cuando me llaman para firmar. "Le dije que no quería ser testigo". Ni modo. Ahi voy. Estoy más preocupada por el cleveage que por la firma. "¿Si firmo mal será válido esto?" Cuando volteo a ver a los novios, me dirigen una sonrisa y pues no me queda que poner la mas linda de mis firmas. El fotográfo hace lo suyo. Si me sale el ombligo en la foto lo mato. Regreso del lado de la novia y cuando el juez les dice que se acerquen me fugo a la parte de atrás. Need a drink. El mesero me ignora. Casi de misión imposible consigo una copa de champaña. Un gordo junto a mi, esta viendo su iphone con los resultados del partido. "Vamos unocero (asi pegadito), nos están dando en la madre" Trae unas mejillas rojas rojas tipo Juanita Perez, que me indican que esta más que bien servido, sigue platicandome. Oigo el aplauso. Ya se casaron? Huyo del gordo...

"Que amargada" me dice Adolfo cuando me ve la cara. Me aguanto la carcajada. El amor siempre da envidia. Aunque lo tengas en tu casa, en tu familia, apasionado, de diario, de cerca, de todas formas, ver a alguien rehacer su vida tan alegremente, me da envidia. "Dosuno" Me dice el gordo al oido, agarrandome el brazo como si quisiera convencerme. Adolfo me pregunta si lo conozco. "No, pero parece que el a mi si". A lo lejos suena "The way you look tonight". Esa canción me encanta. Ella y El bailan abrazados. De repente, sin contarlo, me emociono. Veo la mano de El en la cintura de Ella. Como la ve con todo el amor del mundo. Me acuerdo de esas pláticas con ella hasta el amanecer. De tanta lágrima. De tanta risa. De lo que pasamos cuando su hijo se enfermó. De cuando la mandaron de la oficina a Madrid por dos semanas y el ex marido no se podía hacer cargo de sus hijos. De tanto amor que hay entre ella, sus padres, sus hijos. De lo buena amiga que es. De como la he tratado de convencer de meterse al facebook. De como fue a levantarme varias veces y no me dejó caer. Ahora entiendo. Ella tenia que encontrar a alguien que viera por ella, como ella ha visto por todos nosotros. Es dharma. Premio de la vida.

"No estoy amargada" le contesté al proveedor de mis quincenas. "Estoy muy emocionada"...



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